Las velas de Juchitán

Fragmento de Miguel Covarrubias en Mexico South, New York - Alfred A. Knopf, 1947.

  Las velas de Juchitán son de lo más formal y elegante que hemos visto en todo el Istmo. Están organizadas por y para ciertos grupos específicos por ejemplo, la vela San Isidro, el gran evento social para el Festival de la Primavera, es la fiesta de las familias de la alta sociedad, de los Saynes, los Martínez, los Jiménez y varias familias más. La que le sigue, la vela San Vicente es para todo el pueblo de Juchitán, compitiendo en esplendor con la vela San Isidro. Asimismo se encuentra la vela Cheguigo para quienes viven al otro lado del río, la vela Ique guidxi para la gente de los linderos de la ciudad, la vela Be'ñe ('cocodrilo') para los pescadores, así como las velas para aquellos que llevan un apellido común y consideran que existe una relación entre sí: la vela Pineda, la vela López, la vela Primero (se celebra el primero de mayo), para los descendientes del líder revolucionario 'Che' Gómez y muchas más. La decoración de los 'salones de baile' de Juchitán es sumamente rica en lentejuelas, gasas, papel de seda, espejos, lámparas de petróleo. Ahí hay mayor formalidad que en otros pueblos, las jóvenes suelen lucir con mayor frecuencia sus vestidos largos de noche y los hombres deben, cuando menos, llevar saco y corbata. El baile no puede iniciar sin la presencia de los anfitriones, acompañados por un grupo de mujeres colaboradoras de mediana edad llevando charolas de bocadillos, pasteles y dulces, además de cartones de cerveza y refrescos, para distribuir entre los invitados. El baile se inicia en el momento en que las mujeres bailan solas el famoso son yá, un son sencillo y llano. De ahí en adelante el baile continúa como cualquier otro evento social. Se escuchan danzones seguidos de foxtrots, y después valses, hasta las primeras horas de la madrugada, momento en que la(o)s jóvenes abandonan el salón para dejarlo a los mayores quienes disfrutan enormemente bailando La Llorona y otros sones antiguos.